En Madagascar se llevó a cabo una misión evangelística que tuvo como resultado a más de un centenar de pobladores locales que dejaron atrás el ritualismo y se convirtieron a Jesús.
En los lugares más recónditos del planeta, a pesar de las dificultades logísticas y territoriales, siempre está la Palabra de Dios para todos aquellos que quieran escucharla. Esa es la misión del misionero brasileño Fernando Basso, quien hace más de 11 años que vive en Madagascar, la isla más grande de África, evangelizando y enseñando sobre Jesús.
En esta ocasión, Basso publicó en sus redes sociales el resultado de su última campaña de evangelización que tuvo lugar en la comunidad Bara, en el sur de Madagascar. Esta etnia vive principalmente de la agricultura y ganadería, son nómades y tienen una fuerte tradición espiritista, brujería y de invocación a los ancestros, por lo que la misión ha sido compleja, ya que no solo son culturalmente muy diferentes a los occidentales, sino también por la geografía del lugar, con muchas montañas, terrenos rocosos y caminos empinados.
Basso, acompañado de las organizaciones Missão Zero y MIAF, explicó que más de 120 malgaches entregaron su vida al cristianismo. Como prueba de ello, realizaron una gran hoguera y allí quemaron objetos de culto de brujería y de espíritus, tal como dice Deuteronomio 18:10-11: «No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.»
Asimismo, los Bara accedieron a ver la película Jesús, utilizando un proyector y una telón blanco para visualizar el film bíblico, con la particularidad de que estuvo traducida al idioma de los locales, para que el mensaje impacte de manera directa en los aldeanos. Es así que esta campaña ha llegado a varias almas, con el propósito de continuar esta labor en Madagascar
Por Nicolás Diz.
Fuente: Biblia Todo.
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