La denuncia pública de Valentín Yankelevich contra su padre, Darío Giordano, por la violencia que sufrió durante su infancia, generó conmoción en las redes sociales. En medio de la repercusión, comenzaron a circular viejas entrevistas de la familia de Romina Yan que hoy adquieren otro sentido.

Una de las más compartidas es una charla que Cris Morena tuvo con Damián De Santo en el programa Morfi, todos a la mesa, de Telefe. Allí, la productora relató el pedido especial que le hizo su hija sobre sus nietos días antes de morir.
“Yo terminaba Casi Ángeles casi siempre para mediados de septiembre. Y Romina, una semana antes, me dice: ‘Mamá, necesito que te lleves a los chicos’”, contó. Explicó que solía llevárselos los fines de semana porque a su hija le gustaba estar sola o con su marido.
“Le dije: ‘Ro, no me puedo llevar a los chicos porque estoy terminando el teatro’. Y me dijo: ‘Mamá, necesito que te los lleves, por favor, te lo pido’. Justo Darío no estaba, se había ido a Córdoba o algo así”, recordó. “Entonces le dije que estaba bien. Iba marcha atrás con el auto y me frena así, me mira fijo y me dice: ‘Cuidá a mis hijos’”.
Al día siguiente, Cris Morena se quedó con los chicos. “Levanté el teléfono y tenía un mensaje de ella que me decía: ‘Mamá, me levanté a las 4 de la mañana, me fui al espejo, me miré y me di cuenta de que cada vez soy más parecida a vos; por eso siempre vuelvo a vos’”, relató.
Romina Yan murió el 28 de septiembre de 2010, cuando Valentín tenía siete años. Ahora, con 23, contó en una entrevista con Tatiana Schapiro que, cuando tenía 9 o 10 años, comenzó a sufrir violencia física y psicológica por parte de su padre, al igual que su hermano Franco. “Era un dolor incomprensible. Realmente era un infierno vivir en esa casa”, dijo.
Según su relato, hablaron con sus abuelos paternos, pero no fueron escuchados. Todo cambió cuando le contaron lo que pasaba a su abuelo materno, Gustavo Yankelevich. “Él nos sacaba una vez por semana del colegio a cada nieto por separado a almorzar, y ahí empezamos a hablarlo. Se dio cuenta de que estaba pasando algo grave”, explicó. Le pidieron vivir con él y así fue. “Fue la primera persona que nos escuchó. Mi abuelo Gustavo me salvó la vida”, afirmó.
“Tengo las dos caras de la moneda. Tengo todo lo que no hay que ser, que es Darío, y todo lo que sí hay que ser, que es Gustavo. Él fue nuestro padre”, cerró.
Si sos víctima o conocés a un chico o adolescente que sufre maltrato, podés llamar gratis a la Línea 102, las 24 horas.
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