El país africano sufre una nueva avalancha de ataques y crímenes contra la iglesia cristiana en la región de Nuba, Sudán.
La comunidad cristiana en Sudán es de las más afectadas en todo el mundo, donde profesar la fe de Cristo es una actividad de riesgo y blanco de la violencia extrema. En este caso, las víctimas son oriundas de Nuba, una región montañosa ubicada en el estado de Korfodán del Sur, uno de los territorios más peligrosos de todo el país.
En esta nación, la guerra civil que inició en 2023 ha sido un caldo de cultivo para que proliferen bandas armadas y disidencias entre las mismas. En Sudán se enfrenta el ejército nacional contra las Fuerzas de Apoyo Rápido, y a este conflicto se sumó el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte (SPLM-N), que también busca aliados y captar recursos en medio del desastre causado por las armas y las divisiones.
En las últimas semanas, las milicias de SPLM-N asesinaron en Nuba al pastor Adel Idris Jongool, de la Iglesia Episcopal de Sudán. Asimismo, en esa misma parte se registraron otros seis asesinatos y secuestros que azotan a toda la comunidad cristiana del lugar. Por otro lado, también se han reportado destrucción y tomas de templos, lo que provoca que los grupos cristianos tengan que movilizarse permanentemente, sin garantía alguna de seguridad.
La libertad de culto está fuertemente restringida en este país, tomado por las guerrillas paramilitares y facciones terroristas islámicas que tomaron toda África. La iglesia, lugar de fe, esperanza, protección y contención, no encuentra lugar seguro para practicar la religión y la situación empeora día a día.
Por Nicolás Diz.
Fuente: La Gaceta Cristiana.
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